
Su padre Don Antonio María Carrillo Corzo oriundo de Riohacha, y Doña Mercedes Luquez Rumbo, nacida en San Juan del Cesar (Guajira). Don Antonio era un comerciante prospero que había fijado su residencia en Atanquez. Una finca que producía (Café, Caña, maíz).
Publica varios libros bajo el auspicio de la Universidad Nacional. “La grandeza del hombre no radica en ser grande sino en ser útil”.
Estudios de bachillerato los realizó en el prestigioso Colegio Liceo Celedón de Santa Marta, termina en 1929; sus compañeros lo recuerdan como un magnifico estudiante sobresaliente en materias de humanística, latín, y filosofía. Escribe versos en latín y se aficiona por la poesía. Regresa a Atanquez con la ilusión y el deseo ferviente de continuar sus estudios a nivel universitario, pero no encontró el apoyo solicitado. Decide viajar a Bogotá por su cuenta y riesgo, solicita apoyo económico a persona influyente como Eloy Quintero, Roberto Pavajeau, Angel Silva; su padre finalmente se aparece en Valledupar para traer un dinero producto de la venta de unas reses para entregarlo a su hijo Rafael Carrillo Luquez quien ingresa a la Universidad Nacional para estudiar Derecho y Ciencias Políticas, pues no existía en dicha Universidad la Facultad de Filosofía que era realmente lo que Rafael deseaba estudiar, por tal motivo al terminar la carrera él no intenta graduarse. Carrillo inicia una columna semanal en el periódico El Siglo. Sobre el tema filosófico en 1945 publica su primer ensayo “El Ambiente Axiológico de la Teoría pura del Derecho”, trabajo que merece buenos comentarios entre la elite de la Universidad. El Doctor Dario Echandia dictaba cátedra de filosofía del Derecho y lo reemplazó Carrillo pues este se fue a Italia. Funda el Instituto de Filosofía y Letras. La Universidad publica su obra “La Filosofía del Derecho como Filosofía de la Persona”, publicada en varios idiomas. Recibe el Doctorado Honoris Causa en compañía de su amigo Danilo Cruz.
En 1953 Viaja a Alemania a estudiar filosofía y permanece en este país siete años.El aporte que hizo Rafael Carrillo Luquez a la filosofía pura y a la Filosofía del Derecho es reconocido no sólo en su patria sino en otros países de América Latina y de Europa. Fue un filosofo, un pensador, un hombre humilde, que brilló con luz propia no sólo para sus coterráneos sino para Colombia y el mundo.

